Planeta Tierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Planeta Tierra.

Cada ser humano vive inmerso en su mundo mental… Un mundo lleno de intereses personales y problemas que lo alejan de “La Verdad”. Cada uno de nosotros forma parte de un universo de infinitas maravillas que no intuimos ni percibimos… aun así, inconscientes de esta realidad pertenecemos a este universo… somos parte de este universo. Haciendo una analogía con las células de nuestro cuerpo o con los granos de arena de una playa, cada uno de los seres humanos formamos parte infinitesimal de este universo, pero no estamos concientes de ello.

De la misma forma, nuestro planeta forma parte de una galaxia. Comparado con el tamaño de esta, la Tierra es también como un grano de arena, sin embargo cuantas maravillas encierra. Tratemos de imaginar ahora todo el gigantesco universo que contiene millones de galaxias y cada galaxia con millones de estrellas de diferentes tamaños y colores y millones de planetas. ¿Ante tanta grandeza y complejidad, que pudiera significar la existencia de una araña o de una hormiga? Podríamos pensar que no tienen importancia para el universo, pero si estudiamos con detalle esa araña o esa hormiga nos deslumbraremos de la perfección con que actúa dentro de su entorno… entonces así de diminuta e insignificante como pareciera ser la araña ¿es o no es importante para la creación?... Podemos intuir que para el universo si es importante, porque forma parte del todo y encierra su propia maravilla, la misma maravilla de la creación. ¿Cómo aprendió la araña Nefila a hacer una telaraña circular tan precisa? Y ¿cómo adquirió su astucia la araña Archilodes para robar su presa? ¿Cómo desarrollaron la seda con que tejen sus telarañas con características tan sobresalientes que proporcionalmente superan en flexibilidad y resistencia al acero que usamos los humanos en nuestras construcciones? Las hormigas viven en una sociedad jerarquizada y altamente eficiente donde cada hormiga desempeña una tarea específica para el “bien común” del hormiguero; esta última, es una actitud que el ser humano no ha podido desarrollar y que junto con su tecnología ha contaminado la tierra, el aire y el agua; ha desforestado; ha extinguido mucha vida animal y ha deteriorado tanto el equilibrio ecológico que atenta contra el planeta que es fuente de su propio sustento. Humildemente debemos reconocer que tanto la araña, como la hormiga y todos los seres vivos tienen inteligencia y que los seres humanos debemos aprender de ellos, ya que sólo nosotros hemos atentado contra nuestro propio entorno que nos da sustento. No debería extrañarnos si el planeta Tierra o el sistema Sol-Tierra reaccione violentamente ante tanta depredación y desequilibrio que los seres humanos hemos creado.

Nuestro planeta Tierra es capaz de mantener y sustentar esa maravilla de complejísimas relaciones entre todos los seres vivos creados y su entorno. Obviamente tiene una gran inteligencia, inteligencia que va mucho más allá de nuestra limitada capacidad para entender el proceso de la creación y de la evolución.

Nuestro planeta Tierra empezó a tomar forma como tierra hace más de 4,600 millones de años, sin embargo hubo un tiempo en que no existía y su nacimiento, junto con el sistema solar al que pertenece es uno de los enigmas más fascinantes. Los geólogos han dividido la historia de nuestro planeta en dos periodos: El criptozoico o “vida oculta” que va desde las rocas más antiguas hasta hace 600 millones de años; y el fanerozoico o “vida visible” que va desde el final del criptozoico hasta nuestros días. Del periodo criptozoico sólo se han encontrado fósiles de algas y animales de muchas células de finales de este periodo como medusas y gusanos; sin embargo el periodo fanerozoico es una crónica detallada y maravillosa de la marcha evolutiva de la vida en nuestro planeta.

Desde que el ser humano entendió que todos los seres vivos están emparentados y que se remontan a un mismo origen, se ha logrado esbozar, dentro de lo posible, los rasgos de la evolución. La evolución encierra muchos maravillosos enigmas debido a su gran complejidad y rapidez con que se ha desarrollado. Tan solo y a manera de ejemplo podemos citar que hay más de un millón de especies de artrópodos (pata articulada), y cerca de 132,000 especies de moluscos. Para hacer todo aún más complejo las condiciones de la Tierra también han evolucionado, los geólogos han dividido el periodo fanerozoico en tres eras: era paleozoica (vida antigua) desde hace 600 a 270 millones de años; era mesozoica (vida intermedia) desde hace 225 a 135 millones de años y la era cenozoica desde hace 70 millones de años hasta nuestros días. Cada una de estas eras se divide a su vez en periodos y algunos periodos en épocas. A manera de ejemplo, podemos citar que la Tierra en el primer periodo de la era paleozoica llamado periodo cambriano, probablemente consistía de 4 grandes continentes rodeados por enormes arrecifes y parcialmente anegados por mares tibios. La parte terrestre estaba muy desolada casi sin vida vegetal a excepción de algunos líquenes y sin vida animal dado que ninguno había emergido de los océanos.

Barajar tantos millones de años hace que perdamos la dimensión del proceso evolutivo de la Madre Tierra. Un modo de intuirlo más claramente es poner la historia de la Tierra en términos de un año. Esto significa que hace 4,600 millones de años es el 1° de enero a las 00:00 y hoy es el 31 de diciembre a las 24:00.

En este marco de referencia de un año, la corteza terrestre tomó forma en el mes de febrero; los primeros organismos vivos aparecieron probablemente en mayo o junio. Por el 12 de noviembre se inicia el periodo fanerozoico donde predominan los trilobites y artrópodos primitivos; por el día 22 del mismo mes aparecen los primeros invertebrados: almejas, estrellas de mar y corales; por el día 27 de noviembre empiezan a vivir en la tierra unos cuantos animales primitivos y algunas plantas rudimentarias; el 12 de diciembre los reptiles empiezan a desarrollarse más y a imponerse sobre los invertebrados; para el 16 de diciembre la Tierra vive el periodo jurásico donde los grandes dinosaurios predominan y aparecen los animales de sangre caliente: los mamíferos; por el 24 de diciembre se extinguen los dinosaurios y se multiplican los mamíferos primitivos; el australopitecus, antepasado directo nuestro, retoza sobre la faz de la tierra el día 31 de diciembre a las 20:30 hrs. Si consideramos las investigaciones más recientes de antropología y genética con base en los estudios del ADN mitocondrial, el hombre moderno aparece sobre la tierra el 31 de diciembre a las 23:42 aproximadamente. La historia escrita del hombre se inicia el día 31 de diciembre a las 23:59 con 37 segundos.

Alejandro III, el grande, rey de Macedonia vence a la edad de 22 años al gran rey de los persas Darío III en Isos el día 31 de diciembre a las 23:59 con 44 segundos. Cristóbal Colón descubre América el día 31 de diciembre a las 23:59 con 56 segundos y nuestra historia moderna a partir de la revolución francesa da inicio el día 31 de diciembre a las 23:59 con 58 segundos.

Este marco nos da la referencia que el hombre moderno ha estado sobre la faz de la tierra apenas 18 minutos y que el ser humano ha causado una desarmonización del planeta crítica en los últimos 2 segundos del año evolutivo. Este análisis nos ayuda a tomar más conciencia de lo que estamos destruyendo y poner todo lo que está a nuestro alcance para ayudar a nuestro bello planeta a recuperar su equilibrio y armonía. No debemos olvidar que el proceso evolutivo continúa, este nunca se detiene y el hombre debe evolucionar hacia el siguiente peldaño: Un ser humano de amor… de armonía… de paz… de respeto a todo lo creado… de humildad… Un ser de luz integrado con toda la creación…